Revista Cyclos, informativo de la Asociación de Astrología de Catalunya. Otoño 1996Curiosidades sobre los eclipses(...) Todos sabemos que los pueblos primitivos observaron durante décadas que la posición del cielo estaba relacionada con el cambio de estación; pronto atribuyeron la fertilidad del suelo a los poderes del cielo. A medida que aumentaban la cantidad de datos, los sacerdotes-astrólogos pudieron predecir uno de los acontecimientos celestes más impresionantes: los eclipses. En la época de Alejandro ya podían trazar el movimiento de los planetas y las estrellas hasta con minutos de arco y tiempo. El poder se encontraba en manos de aquellos que sabían predecir los eclipses y las épocas de las inundaciones.La tradición sugiere que los efectos de un eclipse empiezan el
mismo día en que se produce y no terminan hasta el próximo eclipse del mismo tipo (alrededor de unos 7 meses para uno de Sol y de 6 a 18 meses para los de Luna).
Newton y los eclipsesAunque la tradición astrológica atribuye una importancia primordial a los eclipses como "señales del cielo" para acontecimientos inusuales, en un estudio crítico de más de 100 eclipses registrados a lo largo de la historia, Newton comenta que más de la mitad de los datos estudiados no corresponden a auténticos eclipses y sólo los registros de las crónicas de cortes y monasterios son los más fiables y, curiosamente, éstos últimos son los menos dramáticos en cuanto a sus consecuencias. Según Newton, la mayoría de historias sobre eclipses son repeticiones de leyendas antiguas y no hay evidencia de que ocurrieran en mitad de batallas, muerte de grandes
personajes o al inicio de grandes empresas históricas.E. A. Moore publicó en 1974, en el boletín de la AFA (American Federation of Astrologers) un estudio de más de cinco años de investigación sobre unas 1000 cartas y las posibles consecuencias de los eclipses, llegando a la conclusión de que los efectos de los mismos (orbe máximo de 5º) activan planetas y ángulos importantes en la carta natal y progresada. Según el aspecto involucrado (los aspectos menores no dieron ningún resultado) el efecto era armónico o con exceso de energía, aumentando si existía un aspecto mayor entre el Sol y la Luna natal.Otros autores -como Robert Hand- consideran los eclipses como un tránsito simultáneo de Sol y Luna, efectivo sólo en conjunción u oposición a un planeta natal. Un "dolor de estómago" significativo para la historia de Europa Occidental Cuenta la historia que en el año 765 d. J.C., Al Manssur, el segundo califa abasida de la recién fundada ciudad de Bagdad, enfermó del
estómago.El predecesor del califa había decidido construir la nueva capital con murallas circulares en un lugar saludable que, por casualidad, se encontraba a unos 200 km. de un monasterio en las montañas del sur de Persia, en un lugar llamado Jundi Shapur. En el monasterio se encontraba un famoso hospital y una escuela de médicos, y fue allí donde el califa mandó buscar ayuda.El director de la escuela, un monje cristiano llamado Jirjis Buktho Yishu, fue a Bagdad y curó a Al Mansur. Pero la forma en que curó al califa, así como algo más que se estaba llevando a cabo en el monasterio -además de la medicina- fueron los hechos que marcaron de forma significativa la historia de Europa Occidental.En la época de Al Mansur, hacía más de 150 años que los monjes se encontraban en Jundi Shapur. Anteriormente habían estado en Odessa, más al norte, hasta que el emperador de Bizancio cerro el lugar, obligándolos a trasladarse. Y en Odessa habían estado desde el año 431 a. J. C., adonde
llegaron procedentes de Constantinopla con su líder Nestorio, el ex patriarca de Constantinopla, condenado al exilio por hereje. En Jundi Shapur tenían un establecimiento médico donde traducían textos clásicos griegos y persas al sirio, su idioma. Los textos traducidos incluían gran parte del trabajo científico helenístico que había sido descrito y enseñado en la gran universidad de Alejandría, y trataban de astrología, medicina, matemáticas, filosofía y astronomía.Cuando Al Mansur estuvo curado, convenció a Bukhtu Yishu y a otros monjes para que fueran a Bagdad y abrieran un hospital. El y sus descendientes se ocuparon durante más de doscientos años del hospital, ejerciendo una influencia considerable sobre el curso de la medicina árabe y, gracias a las traducciones, también sobre la filosofía y la ciencia árabes.Tradicionalmente, los árabes sentían interés por la astronomía, ya que por motivos religiosos, les era necesario saber la dirección en que se encontraba La Meca, su ciudad santa
y a qué hora exactamente debía subir el almuecín al minarete para llamar a los fieles a la oración.Así, al Mansur y sus sucesores fomentaron la traducción al árabe de las versiones sirias de las tablas estelares griegas y persas, que eran una recopilación de las posiciones de las estrellas a todas horas del día y la noche, a lo largo del año.Según la tradición, hubo otra llegada a la corte del califa: la de un hombre que decía ser capaz de calcular los movimientos de las estrellas y predecir los eclipses. Había llegado del norte de la India, del observatorio de Pataliputra, donde desde el siglo IV, la ciencia helenística había florecido tras el imperio de Alejando el Magno. Entretanto, los astrólogos hindúes, alentados por la dinastía Gupta, habían configurado un registro de los datos observados, llamado "Siddhartha", el manual de las estrellas.Fue este manual el que tradujo al árabe el recién llegado. La introducción de técnicas matemáticas hindúes en las tablas griegas, aportó
a la ciencia el sistema decimal.Es fácil reconocer cómo el aspecto astrológico de este conocimiento sobre el comportamiento estelar debió de ejercer influjo en aquellos tiempos y qué es lo que ha llegado hasta nuestros días.
