Imprimir
Categoría: Artículos
Visto: 6546

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 
(Capítulo noveno de PRINCIPIOS DE LA ASTROLOGIA. Ch. Carter).
Editores Asociados, SA, México, 1974.


La influencia del horóscopo en el aspecto físico del nativo es una de las ramas más interesantes de la Astrología.

El factor principal en la determinación de este asunto es el grado ascendente, junto con todos los planetas en aspecto próximo a él y los signos que los contienen.

Un planeta en el MC también afectará el aspecto, o apariencia, especialmente si está en aspecto con el ascendente; y cualquier stellium, unido en un signo, dejará su huella.

El influjo de las luminarias puede observarse con frecuencia y a veces está poderosamente señalado, especialmente si alguna de esas luminarias se encuentra en ángulo.

Un planeta que se posa es importante, por estar en aspecto con el ascendente, y ocurre ocasionalmente que la apariencia o el aspecto que presenta el nativo está mejor descrita en términos de un planeta que se posa y su signo, que por el ascendente mismo.

Los Signos Cardinales tienden a producir un cuerpo más bien alto, erecto, moderadamente delgado: con frecuencia, Aries, descarnado; Cáncer, mediano; Libra, obeso; y Capricornio, delgado.

La cabeza es generalmente redonda en Aries y Libra, un poco más larga en Capricornio, pero con pómulos abultados y más bien anchos; con barbilla puntiaguda en Cáncer.

Los Signos Fijos producen un cuerpo pesado, sólidamente constituido, de hombros anchos y erguido.

La cabeza es generalmente cuadrada, con mandíbulas y mentón fuertes.

Los Signos Mutables se inclinan a producir hombros redondos, con frecuencia labios sueltos y boca medio abierta. Excepto Piscis, rara vez son carnosos.

Tienen el rostro de tipo ovalado, y generalmente mentón pequeño, pero buena frente.

El aspecto físico de los signos puede ser resumido brevemente como sigue:

Aries.- Rápido, despierto, vivaz; hay dos tipos distintos, uno con fisonomía más bien de piel roja, y otro con cabeza redonda, nariz chata y corta y mentón agresivo. Este tipo generalmente es miope y echa hacia adelante la cabeza y con frecuencia usa anteojos. El cabello por lo general es rojizo; el cuerpo, delgado y nervudo; los ojos, grises o color café; el porte, enérgico.

Tauro.- Lento, deliberado, pesado, de constitución sólida, que se inclina hacia la obesidad. Facciones buenas, con frecuencia, mucha belleza en lo que se llama tipo irlandés. Ojos azules, cabello suave y pardo, mejillas rojas y dientes parejos. Paso acompasado y el porte, en general, lento y seguro.

Géminis.- Generalmente, su constitución es liviana, con ojos rápidos e inquietos, con frecuencia pardos o castaños. El aspecto suele ser elegante e indica intelectualidad y distinción mental.

El porte es móvil, discursivo y no continuo; se da cuenta rápidamente de lo que ocurre y entonces su atención pasa sin más trámites a otra cosa.

Cáncer.- Con frecuencia una expresión m& aacute;s bien ansiosa, sonrisa bondadosa, que expresa simpatía; el aspecto típico rara vez es robusto o vigoroso, y con frecuencia la timidez y la sensibilidad del signo es muy visible en el aspecto, raras veces ''''distinguido''''. Al mismo tiempo, varía mucho con la posición de la Luna. Los ojos por lo general son claros, la complexión y los cabellos pálidos, el mentón puntiagudo, y la nariz respingada y también puntiaguda. Los ojos por lo general son pequeños y sumidos.

Leo.- Varía mucho con la posición solar. El Sol que se eleva en Leo produce un hombre o una mujer hermosos, fuertes y robustos, muy anchos, rostros abiertos y grandes ojos que miran más bien asombrados. La complexión es rubicunda y a veces veteada. El cabello, como en todos los signos fieros, se inclina a ser ralo y de color pálido.

Otros tipos de Leo suelen ser muy delgados y activos y se les reconoce principalmente por su nariz larga, más bien de péndulo.

Leo tiene una afición notable por vestirse con pieles, y en términos generales gasta mucho en ropa y en su apariencia.

El porte es amistoso y jovial, a veces parece que se da mucha importancia.

Virgo.- De aspecto nítido, preciso, de persona culta o de oficinista, bien formado y con frecuencia bien plantado. La tendencia a jorobarse es menor que en los otros signos mudables. La complexión es lívida y a veces lodosa, el cabello y los ojos, pardos. El porte generalmente impresiona como cuidadoso, práctico y modestamente competente, pero este signo a veces produce mucha presunción.

Líbra.- Ojos azules, cabello claro, complexión clara, con frecuencia pálida, constitución moderada en altura, delgada o esbelta en la juventud, pero al avanzar los años echa carnes, cuando hay tendencia marcada a que la complexión se vuelva amoratada. A veces el cabello es dorado; otras veces, de color café claro.

El porte es sociable, amistoso y feliz.

Escorpión.- Estructura pesada, fuerte, lívido, color olivo o complexión rojiza y oscura, cabello con frecuencia negro y rizado. La nariz prominente y aquilina y generalmente ancha en las ventanas. Suele ser muy musculoso. Ojos café oscuro, que suelen tener un brillo rojizo. El mentón pequeño pero fuerte y el rostro demacrado.

Se ven a veces tipos con cabello rojo o color arena y ojos azul acero. El porte es reservado y digno, o bien, en los tipos bajos, malhumorado y áspero.

Sagitario.- Inclinado a las tallas grandes, atlético y vigoroso, y con frecuencia de hombros caídos. Nariz bien formada, con el puente alto, complexión fresca, cabello delgado y claro. Rostro ovalado. Ojos grises o azules.

Porte franco, amistoso, nervioso, inquieto, con frecuencia muy locuaz.

Capricornio.- Generalmente alto y de coyunturas sueltas. Cabello oscuro, quijada larga y delgada, nariz larga y recta, complexión blanca y ojos oscuros. La barba es siempre poca. La piel tiende a arrugarse y a formar pliegues. A veces, mirada peculiar, oblicua.

Porte solemne y más bien formal, rígido hacia los inferiores, o bien, ansioso de llamar la atención.

Los libros de texto generalmente pintan un retrato muy poco atractivo de él. Sin embargo, no deja de haber ejemplos de tipos muy hermosos.

Acuario.- Bien formado, constitución derecha y expresión hermosa y abierta; con frecuencia bien parecido, pero tiende a la palidez. Mejillas generalmente angulosas. Cabello castaño claro y ojos cafés o café verdoso; cabeza generalmente grande y cuadrada. Porte sociable, modesto y tranquilo.

Piscis.- Con frecuencia constitución pesada y torpe. Complexión brillante, ojos y cabellos cafés. Las facciones se inclinan a ser sueltas y carnosas; nariz aguileña, pero menos bien formada que las de Sagitario. Ojos grandes y saltones, a veces con bolsas. Hombros redondos y andar más bien de vaivén. Algunos tipos son extremadamente apuestos y poseen mucha espiritualidad y una expresión distante; en las formas más bajas esto está representado por una mirada de ansiedad o perplejidad.

El porte está muy sujeto a estados de ánimo -alternativamente lleno de buen humor y de repente se torna deprimido y preocupado.

De las descripciones anteriores se nota que el tema del aspecto personal es difícil, aunque fascinante. No es nada raro encontrar ejemplos bastante típicos de un signo, pero con mayor frecuencia la persona presenta una mezcla casi irreconocible, por lo cual no resulta fácil descubrir aunque sea sólo una influencia planetaria prominente. Además, debe tomarse en cuenta que la herencia racial necesariamente figura en gran parte en este asunto: un mongólico será siempre mongólico. Bajo cualquiera configuración en donde haya gran diversidad de características raciales, juzgar acerca de esto se vuelve extremadamente complicado. Para obtener un tipo absolutamente puro sería necesario encontrar una persona nacida en una población y en una región gobernada por su propio signo ascendente, en tanto que su propia natividad debía haber sido el gobernante que se eleva en su propio signo sin aspectos poderosos, ya sea hacia sí mismo o hacia el grado ascendente, y ningún otro signo o planeta debía ocupar una parte prominente del mapa.

Algunos estudiantes conceden importancia a la influencia del decanato. También hemos visto que con frecuencia hay subtipos de signos, que no parecen depender ni del decanato ni de la posición del gobernante, por lo que es fácil producir dos Leo, por ejemplo., que casi no tienen ninguna facción visible que les sea común, y sin embargo, instantáneamente serían identificados por un estudiante de experiencia.

El extremo final del signo en ascendente suele producir un tipo bastante fiel, si el siguiente signo no está ocupado, pero cuando se eleva uno o dos grados del signo, el signo precedente, qué acaba de dejar el ascendente es de importancia en lo que concierne al aspecto y al carácter.