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Categoría: Artículos
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ANDRÉ BRETÓN SOBRE LA ASTROLOGÍA.Publicada en Astrologie Moderne, número 12, octubre-diciembre 1954

-¿Le interesa la astrología?

-La veo como una ilustrísima dama de alto copete, muy bella y que ha venido de tan lejos que no puede menos que someterme a su hechizo. En el mundo puramente físico no veo nada que pudiera rivalizar con ella en atractivos. Me parece, además, que guarda uno de los más altos secretos del mundo. Lástima que para hoy, al menos para el vulgo, ocupe su trono una prostituta.

-¿Puede el interés por la astrología desarrollar en el hombre una conciencia más profunda de sí mismo y el mundo?

-Seguro: en la medida en que la astrología tienda a que sean una sola y misma cosa la conciencia que él puede tener de sí mismo y del mundo.

-¿La astrología es únicamente una creación del hombre o una formulación del universo sentido por el hombre?

-Como precisamente es una formulación –de las más notorias- de las relaciones del hombre con el universo, para mí no se plantea el problema. Este hombre, a menos de una imbécil vanidad por su parte, debe, sin embargo, saber que él no “crea”, que se le permite apenas desvelar un poco de lo velado (con riesgo de volver a velar tanto o más de lo que estaba desvelado) y liberar energías que estaban en potencia en la naturaleza. Creo que esto, que se aplica lo mismo al descubrimiento de Neptuno que al de la penicilina, debe bastar a su ambición.

-¿Se puede considerar a la astrología como una manera de desarrollo objetivo de los poderes poéticos del hombre?

-En tanto que los astrólogos, escrutando realmente el cielo nocturno, se han dejado impregnar de todo lo que él emana para traer sus centelleos a la noche de la existencia humana, sí, ponían en juego todos los poderes poéticos. Desde la aparición de las efemérides – ¡tan prácticas, y lo que creo que vale más, al alcance de todos!- dudo que los sigan teniendo.

-¿Qué relación tienen los surrealistas con la astrología?

-Unas relaciones desgraciadamente episódicas y enteramente individuales. La astrología, como la poesía, no sólo exige una consagración total a ella, sino que además requiere de los astrólogos especiales signos de predestinación. En cuanto a mí, los rudimentos de la astrología me los dieron hacia 1927. Después Pierre Mabille me hizo aprovechar un poco su gran conocimiento del tema y me entreabrió a Fludd, para permitirme no hacer caso de la lastimosa mediocridad de la mayor parte de los tratados modernos. En general, los surrealistas han considerado a la astrología con vivo interés, pero, sobre todo, desde el punto de mira poético y sin aventurarse muy lejos en ella.

-Partiendo de la astrología como juego lírico, ¿iría usted hasta la astrología admitida como instrumento de una arquitectura de las relaciones en el universo?

-Como no soy geómetra, menos en el sentido antiguo de la palabra, no tengo autoridad para tratar eso. Lo que en la astrología estimé siempre en el más alto grado no es el juego lírico a que se presta, sino, sobre todo, el juego multidialéctico que ella necesita y que es su fundamento. Independientemente de los medios de apreciación muy sutil que la astrología procura y de las previsiones que autoriza, además me parece su método el más fecundo ejercicio de flexibilización mental. Desentrañar un destino partiendo de la situación de los planetas y de sus aspectos mutuos en los diferentes signos y casas en relación con los puntos focales del ascendente y del medio cielo supone tal destreza, que esto debería bastar para burlarse, para acusar de infantilismo a todos los modos habituales de razonamiento sintético.

-¿Qué piensa usted de la astrología como lengua de oro de la analogía, lo que serían a la música el contrapunto y la armonía?

-En esto debo parcialmente descalificarme por falta de vocabulario musical. Que la astrología sea “la lengua de oro” de la analogía, la que tiende a permitir mayores intercambios entre el hombre y la naturaleza, estableciendo entre ellos toda una red de localizaciones que se corresponden, es cosa que yo no podría contradecir. En realidad, nada revela aspiración más ardiente a la armonía (en el sentido que Fourier entendió esta palabra).

-Ante el escaso interés de la astrología en el plano de la calidad ¿Qué piensa usted de la responsabilidad de los astrólogos?

-Creo que esa responsabilidad es aplastante y que el “Centro Internacional de Astrología” debiera con toda urgencia poner en guardia a la opinión contra las empresas venideras y la explotación desvergonzaba de la credulidad, que llegó al punto de desprestigiarla definitivamente (horóscopo de los periódicos, etc.).